Por qué existe esto
Me llamo Ángel y vivo en Sevilla. Esto empezó por una cosa muy tonta: en esta ciudad hay gente tocando todas las noches de la semana, y casi ninguno tiene camisetas. No porque no quieran — porque hacerlas significa adelantar cuatrocientos euros, guardar cajas en casa y aprender a mandar paquetes. Y eso, con lo que se cobra en un bolo de martes, no sale.
Así que lo hago yo. Hago el diseño, abro la venta diez días, fabrico solo lo que se ha vendido y lo mando. El artista no pone un euro y no guarda nada. Lo que se gana, a medias.
El camerino es el cuarto donde te preparas antes de salir. Es pequeño, está desordenado y suele oler raro, pero es donde de verdad pasan las cosas. Me pareció el nombre correcto.
Mientras tanto hago también las mías, que van de lo mismo: del oficio de tocar. La primera dice «Toco gratis por visibilidad» tachado y debajo «Cobro». Es el chiste que todo músico ha vivido esta semana.
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